Sabes cual es la diferencia entre tú y yo?, yo no sentiré jamás por nadie lo que eh sentido por ti, y si lo hiciera, no te lo diría para romperte en mil pedazos como lo has hecho tu.
Es cierto, me los has dicho tantas veces, que yo no tengo corazón, y de tenerlo seria de piedra.
No te odio, no podría.
Solo quiero que sepas que, yo no soy una hipócrita que se pregunta el porqué de su mala suerte, se lo que eh hecho, y no renuncio a mis culpas, se que te dañe, y que contra tus ideas me perdonaste. No querías alejarte de mí. Yo quería huir.
Tal vez, solo tal vez, si nos hubiéramos apartado todo hubiera sido más fácil. Si nunca hubiéramos atravesado la barrera gris, hoy ambos estaríamos bien.
Antes de ti, yo nunca fui débil, no necesitaba de nada, ni nadie, era una persona de esas que tienen los sentimientos en un cajón empolvado, entre cadenas y candados. Era feliz así, estaba a salvo de todo daño, de toda decepción, no esperaba nada de nadie, era yo contra el mundo y el marcador siempre estaba a mi favor.
Pero es casi poética la manera, en que todo cambia por mas que no quieres dejar entrar a nadie en tu corazón, sucede, simplemente sucede, y pasas de ser esa chica fría, egoísta y tranquila, a una persona abrumada por todos esos cambios que vienen, esa calidez tenue que llega a quemar, ese temor al tacto, el querer huir de la sonrisas de esa persona que te persiguen, como quieres gritar que no necesitas ayuda, y aun así te brinda una mano, y es entonces, cuando te das cuenta que ya es demasiado tarde…
Me volví otra, me convertí en lo que no quería, y ahora estoy aquí, escribiendo de nuevo un capitulo obtuso sobre nuestra historia, una confusa, escrita y dispersada como la nebulosa.
Aun tengo deseos de huir, tal vez así, ahora, todo sería mejor, añoro la tranquilidad de la soledad, odio la dependencia que desarrolle, y la odio mas porque sé que tú puedes sonreír sin mí, pero a mí me cuesta hasta respirar sin ti.
Como fue que plantaste tantas raíces en mi que era un terreno árido y erosionado?, era hielo puro y aun así hiciste un retoño surgir ahí.
Sé que soy…, nunca lo eh negado.
Una persona que no merece nada de nadie, y que no debería esperar calidez alguna, ni del sol, ni de la luna.
Tengo memorizados mis errores, esos que me atormentan todas las noches y nunca te lo eh podido contar, tengo tatuados por todo el cuerpo aquellas acciones de las que no me enorgullezco pero tampoco puedo dejar de cometer.
Es para mí difícil pensar que eso está mal, a veces creo que soy demasiado natural, que debería ser una bestia, un animal, por la poca conciencia que desarrollo para con los demás.
Preocupándome siempre solo por mí, egoísta, narcisista, pedazo de oro podrido.
Pensando que estar con una sola persona por toda una vida es una tontería, que jurar eternidad no es para seres mortales, que no hay amor puro en toda esta inmundicia, dejando mis raíces secas y ennegrecidas a mi paso.
Sabes?, no eh podido imaginar una vida con nadie…más que contigo. Pero no ahora, no, claro que no, estoy demasiado mal para eso, siempre te di por sentado, pensando que tras todas mis malas decisiones tú ibas a estar ahí esperándome con las alas abiertas para aceptarme. Al final.
Porque lo reconozco, quiero seguir siendo Ícaro y quemar mil veces más mis alas falsas antes de ser acogida por un verdadero ángel. Y yo soy un demonio, un caído.
Bañada entre la sangre de mis ilusiones despedazadas, atascándome entre las viseras de todos esos sueños retrógrados y mundanos, con los huesos rotos de la dicha, y un corazón huérfano al que quiero tirar por un acantilado al frió mar, confió en que como yo, no sabe nadar, y como la piedra que es, jamás flotara.
Así será más fácil.
Así, cuando recuerde que me has dicho que hoy sientes por ella, lo que un día sentiste por mí, yo no sentiré que los lobos me destrozan de la nada, así, yo no sentiré que desconozco este lugar palpable en soledad.
Y todo lo que viví a tu lado, se puede quedar como un sueño, para poder despertar a mi pesadilla pausada de venas frías y pupilas apagadas.
Así será más fácil.
Porque las rocas no sienten más allá de su propio frió Porque el hielo perpetuo jamás volverá a ser enternecido, y entonces, solo entonces, sabes?, podre volver a oír esa melodía melancólica que era mi hermosa y muerta vida.














